lunes, 23 de agosto de 2010

Niño

¿Qué es un niño? Un pequeño ser humano que está empezando su vida, un retoño que sueña con algún día ser grande, tal vez una etapa de la vida en que los miedos no se exteriorizan, ese momento en el cual no existen diferencias entre el bien y el mal más grandes que aquellas que tu héroe te enseña (llámese héroe tal vez a Spiderman, Hulk, Ben 10 o, más importante aún, papá).

Trabajando últimamente con “pequeños enanos” de cinco años me he dado cuenta de lo simple que puede resultar estar entretenido con historias fantásticas que llenen de alegría nuestro pequeño mundo, y he empezado a preguntarme en que etapa de la vida perdemos esa esencia que nos hacia tan felices. Tal vez sea en el momento en el que decidimos que nuestros sueños con ser grandes, como nuestros héroes, tienen que volverse realidad sea como sea. Justo en ese instante puede que lo fantasioso de la infancia y lo divertido de soñar pase a un segundo plano, llenando nuestra vida de metas a cumplir y por lo visto haciéndola más complicada.

Leyendo un libro hace unos días llegué a un capitulo en el cual el autor expresa lo siguiente: “los pesimistas se reclutan entre los ex esperanzados, pues para tener una visión negra del mundo hay que haber creído antes en él y sus posibilidades” (Sobre Héroes y Tumbas, Ernesto Sábato. ¡GRAN OBRA! La recomiendo al 199%). Pensando un poco en esta frase y en cuanto a cómo nos comportamos siendo niños me pregunto si debido a creer que nuestros sueños se harán realidad, nos desesperanzamos al ver que las metas son tan difíciles de lograr y pasamos a ser muchas veces esos llamados “pesimistas”. Obviamente de niños creímos en todo lo que el mundo puede y “quiere” ofrecernos. Sin embargo, al tomar la decisión de crecer para tomar parte de lo que nos ofrecieron encontramos que ya todo es diferente y puede que lleguemos a este punto.

Sin duda alguna existen cosas muy buenas del crecer, como la creación absoluta de nuestro propio criterio, las relaciones de pareja, la satisfacción del estudio y la aplicación práctica de lo aprendido a lo largo de años de esfuerzo. No obstante, cualquiera de estos beneficios que nos ofrece la madurez física y mental, lamentablemente, no es equiparable con la sencillez de vivir en un mundo hecho a nuestra medida como cuando somos niños. Todo se complica, tenemos que tomar decisiones, cambiar hábitos, cumplir obligaciones, alcanzar metas, etc, etc. Puede que tanto atareo nos llegue a decepcionar y caigamos en el pesimismo. Pero tratando de ver lo bueno de las dos etapas analizadas, porque no agarrar cada una de ellas y fusionar lo más práctico de estas.

Si así lo hacemos, en mi opinión, dejaríamos de desilusionarnos porque el soñar como niños esperando lo mejor del mundo siempre estaría con nosotros. Además, para llevar a cabo la realización de nuestros sueños usaríamos nuestro criterio bien definido y la capacidad que nos dé la constante búsqueda del conocimiento. En fin, después de hablar tanto, el punto al que quiero llegar es el siguiente: “VIVE COMO HOMBRE SIENDO SIEMPRE UN NIÑO”.

2 comentarios:

  1. Abrahan, me gustó bastante lo que escribiste y de la forma en la que escribiste. Aunque aún te falta mejorar un poco lo que ya hablamos... Vivir como hombre y pensar como niño es lo máximo, lamentablemente aún no llego a eso de "vivir como hombre"... (No malinterpretar, cuerda de babosos PROVE-TRABAJADORES)

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  2. Jajaja!! Gracias señor ;) Trataré de mejorar.. Entiendo tu punto de todavía no llegar a vivir comletamente como hombre, pero no existe ningún apuro en ello, cabe destacar :P

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